sábado, 18 de febrero de 2012


Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada

de Santiago Santa Cruz Mendoza


Vigencia de la ética revolucionaria en el proceso de democratización


Tenemos la obligación, al haber quedado vivos,
de conservar nuestra memoria, reflexionar sobre lo acontecido,
tener una visión convergente y abrir el debate sin restricciones.


Los movimientos insurgentes que tuvieron lugar durante el crónico conflicto armado interno en Guatemala fueron y siguen siendo en esta época de postguerra, luego de más de una década de la firma de los acuerdos de paz, descalificados y deslegitimados por la mayoría de la población. Los resultados que no se alcanzaron, dejando vigentes muchas expectativas sociales frustradas, y las secuelas inmensurables de esa guerra, con la contribución estratégica publicitaria de un grupo dominante, han construido la historia oficial y el presente del país, creando en el imaginario colectivo una condición detractora que desvaloriza aquellos ideales y movimientos. Como respuesta a esta historia oficial surgen textos como mecanismo, por una parte, de defensa de la identidad, de la auto-representación, de reivindicación y del rescate de la cultura; y por la otra, de resistencia a la opresión y las condiciones económico-sociales promovidas por el sistema dominante. Así nace Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada, un testimonio concluido en el año 2003 por Santiago Santa Cruz Mendoza, un médico y Comandante Guerrillero guatemalteco que vivió en las entrañas de la militancia combativa y directiva del movimiento por más de 15 años casi ininterrumpidos. A través de veinte capítulos, el Comandante Santiago realiza una catarsis al inscribir su amplia pero acuciosa visión de la historia interna de los Frentes Guerrilleros, a partir del año 1980 cuando incursiona por primera vez como médico combatiente, desentrañando el complejo desarrollo organizativo y la agónica caída del movimiento y su desmovilización al firmarse los acuerdos de paz en 1996.
El papel relevante y la amplitud de estudios de este tipo de testimonio, y otros de igual naturaleza, aún están siendo re-valorados en términos de convergencia propositiva. Yudice en Testimonio y Concientización indica “El testimonio popular latinoamericano, por otra parte, surge en circunstancias en que la vida ha sufrido cambios irreversibles y está en vías de reconstrucción. Y es, precisamente, la modalidad testimonial uno de los vehículos privilegiados de esa reconstrucción”. Importante es señalar entonces cómo actúa el testimonio y la crítica intelectual de estudios subalternos sobre las fuerzas de poder postmodernas, ¿acaso podría constituir una continuidad de la resistencia, que amenaza, desde una nueva posición, a la estructura hegemónica?, de esta manera el papel que juega el testimonio en los actuales procesos políticos es, consciente e inconscientemente, una ventana de acceso a un sendero alterno de participación político-cultural, Yudice en su análisis sobre el testimonio, concluye que “Ante el fracaso de la modernidad latinoamericana para abrir espacios de verdadera acción democrática, se ha tenido que recurrir a otras estrategias que posibiliten la actividad política que más y más se viene definiendo como una política cultural. Y el testimonio es una de las armas destacadas de esta política cultural...”. Sin embargo ese espacio que ha propiciado la diversidad de testimonios expuestos adopta perspectivas plurales, heterogéneas y complejas como símbolos de significación y representación, Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada es en principio una nueva aproximación historiográfica discursiva poco explorada y estudiada, no corresponde exclusivamente al usual testimonio de denuncia y resistencia, es un testimonio documental y analítico auto-crítico e introspectivo que rescata y re-construye la historia interna del movimiento guerrillero en Guatemala y la imagen propia del guerrillero en términos de auto-representación de un colectivo y de la existencia del Otro, de la memoria y documentación, de la oralidad y de la “liberación” personal. 

Historiografía

El enunciado de aproximación historiográfica descansa en el sentido heterogéneo de su carácter autobiográfico, en términos de Cornejo Polar en su propuesta Escribir en el aire donde evidencia una literatura heterogénea, y su crítica intenta describir la estructura de un proceso, o sea, “historiar la sincronía, adentrándose en la naturaleza múltiple y conflictiva de sujetos que no existen, en la cultura y en la literatura”, de tal suerte el Comandante Santiago se interna en esta misma empresa de sujetos reales en la política y la sociedad, al describir sincrónicamente la estructura y los fenómenos de “su” historia. El testimonio refleja la historia del protagonista, sin embargo “su” historia corresponde a la de su colectivo.

Auto-representación

Achugar afirma que este tipo de textos son un discurso de la vida íntima, pero también del yo en la esfera pública, el propio Comandante Santiago en el prólogo de Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada indica: “Esta historia no es únicamente la mía. Aunque mi relato es individual y solo tiene la fuerza de mi memoria de lo que año tras año atesoré para documentarla, también busca mostrar realidades vividas por muchos militantes.” (pg.9)
A lo largo de todo el texto, el narrador en primera persona produce en el lector un reflejo de conocimientos y de sentimientos que produce efectos de identificación, el primer capítulo Inherencias narra sobre su involucramiento en el movimiento y la ideología de éste, y su primer contacto con su “nueva” vida combativa, dentro de un contexto político nacional e internacional de lucha y victoria revolucionarias. En este capítulo hace un recorrido breve por su niñez y sus peripecias, su relación familiar, el involucramiento de sus hermanos en el movimiento y en la política de resistencia y su condición de clandestinos, esto presenta una sensibilización de la imagen del guerrillero, que es una persona “común”, con una niñez “común”, creando de esta manera, en palabras de John Beverly, un interés derivado de un efecto de verdad y por lo tanto logra alcanzar una legitimación a la auto-representación.

Memoria y Documentación

Se ha afirmado anteriormente el carácter documental de este testimonio, en este intento historiográfico el Comandante Santiago recurre a un “método regresivo” valiéndose de la memoria y de la documentación in situ. En términos generales hay dos niveles de información en el texto, por una parte la revelación puntual de datos, fechas, personajes y lugares referidos, en su mayor parte, a la dirección interna de la organización insurgente, y por la otra, información en menos detalle, pero referencial, de las implicaciones externas de la dirección guerrillera. Por esto, hace de este testimonio un invaluable documento histórico, en donde se evidencian circunstancias respaldadas por información explícita y coherente que podría tomar la forma de denuncia formal, aunque limitadamente podría ser un documento con valor en procesos judiciales.

Autocrítica e Introspección

Como sujeto letrado el Comandante Santiago, inmerso en la experiencia bélica, desarrolla una narrativa introspectiva y autocrítica que informa, desde una posición más deductiva y racional que sentimental, la organización, estrategias, métodos y resultados del amplio movimiento guerrillero en Guatemala durante la última mitad del período de guerra. De esta manera, sin recurrir a un discurso altamente ideológico y retórico, más allá de la dialéctica, logra la denuncia de la represión militar, y necesariamente expone la relación de los diferente frentes de combate con el sector antagónico. Pero aún más importante, es la evidente denuncia reflexiva interna al movimiento, Andrés Cabañas afirma en su artículo Insurgentes: la utopía vigente “Santiago se permite criticar el abismo entre el discurso y la práctica, la incoherencia ética, el alejamiento de la realidad de algunos jefes guerrilleros, el autoritarismo, el “comandantismo”, la falta de debate, el acoso sexual, la discriminación de las mujeres en las organizaciones guerrilleras, el electoralismo actual.”, de esta manera este relato deja vigente la ética revolucionaria y la imagen del guerrillero sin apelar a la ideología como representación de la realidad sino la realidad como ha sido experimentada y valorada, el Comandante Santiago informa: “ El temple y la valentía no eran suficientes para calificar a alguien de guerrillero. Una formación teórica era necesaria para convertir a ese aspirante en un emisario confiable de la conducta y la propuesta revolucionaria. Idealmente, ideología clara y calidad humana debían anteponerse a la disposición y capacidad combativa” (pg. 216), con ello se pretende reivindicar la percepción colectiva del movimiento armado y con ello su auto-confirmación.

El Otro

Es importante acentuar que a través del Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada se revela la existencia del “Otro”, Achugar afirma en La historia y la voz del otro que “La preservación de la voz del Otro es la preservación de la Historia del Otro”. De tal forma este testimonio también pretende descubrir al Otro desconocido, personajes tan humanos como cualquiera, pero que decidieron entregar su vida personal por un excelso ideal, de tal suerte que el Comandante Santiago logra cambiar el discurso y eventualmente reivindicar la posición y la imagen que se articulan del guerrillero, y con ello legitimar la historia, la autenticidad y los valores del movimiento ideológico y orgánico guerrillero desde sus adentros. El autor pretende “...compartir (sus) puntos de vista. Si estos contribuyen a construir y unificar; conocer, reconocer y aceptar errores propios; a polemizar y resurgir, y, en ese ejercicio, salir fortalecidos, habré cumplido mi cometido”, en este sentido, en términos de Guha la búsqueda consciente de una convergencia, más que una comparación y competencia, ¿podrá este texto alcanzar este nivel de aporte y convergencia?. Sin duda alguna la auto-crítica es una herramienta con mucha fuerza que aportará a esa intencionalidad, lo que no cabe duda es el impacto que tiene sobre el discurso oficial, Craft en Novelas de Testimonio y Resistencia de Centroamérica sugiere “testimonial narrative has expressed urgency, sought redress and justice, and challenged official discourse”. De esta manera este tipo de textos evocan nuevamente una historia paralela, que cubrirá los vacíos y eventualmente rectificará la parcial historia oficial en demanda de poder. Yudice señala que el testimonio moderno en su origen “...procuraba asentar la responsabilidad de la enunciación en la voz/escritura de clases y grupos subalternos para así cambiar su posición en relación a las instituciones a través de las cuales se distribuye el valor y el poder”. En términos de Otredad es interesante rescatar el hecho que los mismos movimientos tuvieron diversa participación de etnias, lo cuál creaba una estructura de poder compleja y heterogénea en un marco pluricultural y multilingüe, sin embargo, al respecto el autor en su afán de visión convergente menciona “Busco identificar a ese puñado de mujeres y hombres, urbanos, rurales, indígenas, ladinos e internacionalistas, quienes se atrevieron a buscar un modelo de convivencia y dignidad nacional diferente” (pg. 10.). Pero y a pesar que, a finales de la guerra y luego de ésta, han surgido estudios críticos sociales, políticos, antropológicos, ideológicos y económicos de ese período caótico y conflictivo, debido a su calidad, profundidad y complejidad, no han dado paso a un proceso osmótico en todos los intersticios de la población nacional que pueda ejercer en realidad una vía clara al acceso de poder de ese Otro.

Oralidad

Aunque no es una generalidad, debido a la presentación sistemática, capítulo tras capítulo, de información histórica, la característica de oralidad en la narrativa esta presente, en el sentido que plantea Ong, principalmente por que es expresada de la memoria y dentro de cada capítulo la trama lineal de los hechos no corresponde precisamente a un total orden cronológico, y esto contribuye a, como menciona Achugar, un “efecto de realidad” y le da el carácter de testimonio.

Liberación

También este testimonio tiene naturalmente un alcance a nivel personal, su autor inicia el prólogo de la siguiente manera: “Escribir este libro ha sido de un importante beneficio personal. A través de él realicé una catarsis largamente postergada que ahora me permite manejar mejor mis fantasmas personales y políticos. Esta historia no es únicamente la mía.” de esta manera ¿podría este testimonio llegar a constituirse como una especie de compensación psicológica y/u homenaje a los familiares de los combatientes caídos, en calidad de denuncia pública por las muertes y desapariciones?, y esta “compensación histórica” ¿podría cerrar heridas abiertas?. El efecto de verdad que se produce en el testimonio, a través de la oralidad y la información documental-descriptiva en detalle, le proporciona un carácter de legitimidad y de realidad, lo cual concatena reacciones positivas, e incluso “liberadoras” de cargas psicológicas entre aquellos lectores solidarios y más aún entre aquellos lectores espectadores que identifican su imagen, como un reflejo paralelo, y su presente, dentro de la representación consecuente con aquel pasado y sus protagonistas.

Considerando el aspecto pragmático del testimonio, ¿podrá este contribuir al proceso democrático del siglo XXI?, el autor también indica que “Otros compañeros deberán completar el cuadro y contribuir a precisar el pasado, paso fundamental para reconciliarnos con el presente, si queremos abrazar el futuro” (pg. 11), indudablemente el sujeto que vive las experiencias pretende transgredir el estado de anonimato de su condición y la de su colectivo, y al hacerlo esperar responder a muchas preguntas específicas y con eso contribuir a una especie de acusación y denuncia, y con ello guiar a un camino de justicia, y no precisamente en términos legales, indeleble, Yudice en Testimonio y Concientización dice “El testimonio puede entenderse como representación de lucha pero su función más importante es servir de vínculo solidario entre diversas comunidades. Así pues, su política cultural atraviesa fronteras e identidades establecidas en pro de una transformación democratizadora.”

Este testimonio autobiográfico libera la imagen del guerrillero y denuncia las fallas y errores del movimiento insurgente, en términos generales Insurgentes. Guatemala la paz arrancada propone una reconsideración de la historia de esta etapa bélica de Guatemala con fines de convergencia y debate político que contribuya a la construcción democrática del país, así los estudios críticos al respecto contribuyen a abrir espacios en la misma dirección, como bien menciona Beverley “los estudios subalternos implican no sólo una nueva forma de producción o autocrítica académica, sino también una nueva forma de concebir el proyecto de la izquierda en condiciones de globalización y postmodernidad”, a través de la vigencia de la ética revolucionaria.  

APENDICEBreve aproximación a los capítulos de Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada.

El segundo capítulo San Juan de Dios, frente dos esta construido por la conciencia y convicción por la ideología de aquel momento, plasma cómo se vislumbraba otro, nuevo y mejor, futuro, motivación para iniciarse el movimiento en el área volcánica y montañosa de Atitlán, el cuál será el lugar donde transcurre mayormente su desarrollo y su desenvolvimiento como militante, “Descubrí una Guatemala que no conocía: la de la pobreza, la pobreza extrema, la miseria y el abandono rural. La de los indecentes salarios de hambre sin prestaciones. La de las precarias viviendas de los mozos colonos. La de los galerones, semejantes a establos, para los trabajadores temporales del altiplano, con divisiones hechas de nylon para familiar numerosas, hacinadas en reducidos espacios sin servicios sanitarios, contrastando con las hermosas y bien equipadas casas patronales. Recuerdo que en la Finca Mocá Grande, había un lago artificial y una cancha de tenis para uso exclusivo de su propietarios, el norteamericano John Smith.” En el tercer capítulo Nudos de sangre y lucha se documenta, prácticamente, la historia y primeras estructuras insurgentes, y el símbolo de los volcanes como lugares estratégicos. De los problemas, razones y motivaciones de la deserción. Se formula el “hombre nuevo” y el impacto que tuvo esta posición de Ernesto Guevara en la lucha armada, en el sentido de Achugar, la relación testimonio-mártir que destaca el aspecto moral ejemplarizante y en un sentido amplio abrir la posibilidad del letrado solidario. Los problemas internos organizacionales, donde líderes indisciplinados, mermaban la propuesta. Se evidencia el discurso y concepción del miedo para aquellos activistas, el miedo como motor. Y como ciertas decisiones internas hicieron perder fuerza del movimiento. De números a nombres: Del 2 y 5 al Javier Tambriz narra su participación en dicho movimiento y sin dejar a paso a una narrativa emotiva, con ciertos efectos de oralidad -recuerdos dispersos en la linealidad del tiempo- la muerte de dos hermanas, pasando naturalmente por el significado de la muerte, sus perspectivas de reacción. El dominio del lenguaje militar al relatar las acciones de los movimientos, también contribuye y deja abiertas las puertas para efecto de verdad. Naturalmente al plasmar las entrañas de la organización, necesariamente se revelan situaciones de la contraparte, en donde hay historias escondidas que nunca se sabrán, que dejan heridas abiertas, como la desaparición de una de su hermana y su primo. El símbolo de muerte como venganza, y de la montaña como un santuario de seguridad.  La caída de su hermano Camilo y del conflicto interno racial por la lucha de poderes. La evolución combativa y el significado del miedo como móvil. Juntos pero no revueltos enriquece en gran medida por su aporte de nombres y lugares fechados, contrapuestos con el contexto histórico político de los gobiernos en cargo, y la influencia exterior. En Sapos, culebras y alacranes se abordan temas de familia, su involucramiento y trascendencia guerrillera, significado del dolor, y el terror del poder militar para contrarrestar el sublevamiento de los campesinos y por tanto el apoyo al movimiento. Del fusilamiento como práctica interna y por tanto como “confesión” y realidades. Algunas razones del fracaso guerrillero en introspectiva. Fuego cruzado es un capítulo narrativo-anecdótico de las actividades y contexto histórico del movimiento a mediados de los años ochenta, esta elaborado, como todo el texto, con detalles sumamente precisos acerca de sus compañeros y situaciones. Títulos sin diplomas transcurre mayormente en el año 1985, el Comandante Santiago con un cúmulo de experiencias puestas en práctica ya dentro de un gobierno con poder ejecutivo de un civil. La otra cara recorre la evolución del movimiento en aspectos incluso tecnológicos, su salida del país y paso por México y Nicaragua. Rebotes trágicos en términos personales recuerda su estancia en Cuba y Rusia, sus percepciones y el ejemplo de la Rusia socialista y sus aspiraciones cumplidas por el viaje, su regreso al área combativa en las montañas y sucesos propios del conflicto e internos a la organización. Balamjuyú refleja conflictos internos, consecuencias y reflexiones de la guerra. Causas internas que dieron paso al fracaso, y de las aspiraciones como individuo. En Testigos volcánicos la alusión a las masacres en el área de los volcanes. Frente unitario historia las muertes y cómo sucedieron al inicio de la década de los noventa, y de la visión personal de las motivaciones y circunstancias del equipo y las estrategias militantes, en el ambiente interno de la organización.  El ataque amplio en 1991, un testimonio histórico con fechas y lugares. Castigos plasma el debilitamiento interno del recurso humano por las tantas razones, problemas con el crecimiento en número de integrantes del movimiento, y la pérdida de fuerza psicológica de los militantes. Luego de 13 años de actividad, el capítulo Renuncia acopia la visión de “el guerrillero” y el debilitamiento de las fuerzas armadas insurgentes. Período en que el comandante Santiago renuncia por no aprobar la dirección de la organización. Intentos por buscar una nueva vida fuera de la política orgánica, sus contactos, relaciones y desavenencias como exguerrillero. Retorno recoge su regreso a la ORPA[3] y reinserción en el movimiento orgánico, su motor honrar a los caídos en el movimiento, del respeto y cariño entre compañeros comandantes. Diálogos con el gobierno en 1994, y la creación de la Comisión de Esclarecimiento Histórica (CEH) y la Misión de la Naciones Unidas para la verificación de los Derechos Humanos en Guatemala (MINUGUA). De nuevo comandante es el retorno y sus nuevas incursiones en los planes y actividades de la resistencia. Este capítulo adquiere un aspecto patentizador de agradecimientos personales, así como el estado y posición de las organizaciones. Explica de la recolección de escritos durante un período de su actividad, material que le serviría para escribir este testimonio. Hechos históricos televisados y publicados por la prensa escrita. La dialéctica de los secretos narra los aspectos de negociación entre el movimiento revolucionario y el gobierno, aquí el Comandante Santiago adopta un tono de conciliación con la figura militar, sin embargo también plasma una crítica del poder militar y sus intereses. El fin del principio crítica la negociación de la firma de la paz que no fue la esperada por la mayoría de los dirigentes, dejando así muchas heridas sin cicatrizar, una lucha devaluada y autocrítica al movimiento URGN.

BIBLIOGRAFÍA

Achugar, Hugo. La Historia y la Voz del Otro. Universidad Rafael Landivar. Guatemala 2002.

Beverley, John. Subalternidad y Representación. Iberoamericana. Madrid 2004.

Craft, Linda. Novels of Testimony and Resistance from Central América. University press of Florida. 1997.
Ong, Walter. Oralidad y escritura. Fondo de cultura económica.  1996.

Polar, Cornejo. Escribir en el aire.CELAP. 2003.

Santa Cruz Mendoza, Santiago. Insurgentes Guatemala la paz arrancada. LOM Ediciones. Chile 2003.

Yudice, George. Testimonio y Concientización.




Humberto Chacón
Mayo 2007



Esta estrategia, con muchas aristas, ha sido utilizada desde antes de la segunda mitad del siglo pasado como medio propagandista e incluso coercitivo para provocar terror psicológico en la población, y en este caso en particular para crear una imagen colectiva demonizada de los activistas y las acciones del movimiento armado.
Andrés Cabañas es periodista. Este artículo fue publicado en la revista guatemalteca La Cuerda, nº 74, diciembre de 2004.
[3] Organización del Pueblo en Armas

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