viernes, 4 de mayo de 2012


LA VIOLENCIA COMO FUNDAMENTO DE LA HISTORIA GUATEMALTECA EN EL TRUENO EN LA CIUDAD  DE MARIO PAYERAS[1].


La violencia, los hilos del titiritero.

La violencia ha sido un arma decisiva como recurso para la dominación, ha sido establecida como medio de represión ya que inhibe y coarta cualquier acción que se pueda producir fuera del marco ideológico, político y/o económico de los núcleos que ostentan el poder. La respuesta ante esta opresión ha dado paso a formas de resistencia, y una de estas resistencias también se fundamentan en la violencia. La guerra interna en Guatemala acontecida en las últimas décadas del siglo XX se caracteriza principalmente por la adopción de la violencia en inimaginables dimensiones, su categorización es tal que sin ella no podría concebirse la historia de Guatemala. Las manifestaciones y herencias violentas existen como una realidad histórico-social, una relación tan enraizada que participa de la construcción actual de la sociedad e identidad de nuestros pueblos.
El imaginario colectivo social sentencia y rechaza categóricamente la violencia, se vale de diversas expresiones de oposición fundamentadas en percepciones individuales y en principios humanitarios, pero ¿por qué después de la experiencia violenta la voz pacífica no ha encontrado eco?, ¿por qué la exégesis de los estudios de la violencia no converge en la praxis con el ideal social?, para responder a estas preguntas es necesario comprender el principio que la violencia no es ajena a ese colectivo, es parte intrínseca de su propia estructura y mecanismo, y aunque es impuesta deliberadamente desde el poder se nutre desde adentro, de alguna manera pasa a ser parte integral de la sociedad y la fragmenta a la vez en tiempo y en espacio, así que considerando a la violencia desde dentro de la sociedad pasa a ser parte también “natural” e incluso necesaria de los capítulos de la historia. La violenta historia reciente en Guatemala ha sido abordada y representada desde amplias perspectivas, una de ellas es a través de la literatura, en donde una de las funciones valiosas corresponde a la comprensión de nuestra historia a través de sus fragmentos. El libro El trueno en la ciudad de Mario Payeras es un ejemplo de la producción literaria en el contexto de la guerra, una producción que enriquece y guarda una memoria colectiva, invaluable para responder desde el presente a cuestionamientos históricos y sociales, y aunque este breve análisis pretende tan solo aclarar ideas y ser una aproximación y una plataforma para un desarrollo posterior documentado con el objetivo de descubrir el atavismo y la relación entre la violencia de guerra y la violencia actual. Este libro aborda algunos episodios de la desarticulación del movimiento guerrillero urbano a principios de los años ochenta, se destacan análisis autocríticos, desde la experiencia de un militante, de las acciones tomadas y obviadas que promovieron la caída del movimiento revolucionario. A medida que se avanza en las líneas de este libro, todos los sucesos convergen en el aspecto bélico, tanto la violencia sistemática del poder militar como la violencia como respuesta de la guerrilla están presentes en cada página, y aunque el interés según el propio autor es el de querer “ser un sencillo homenaje a los compañeros caídos”, se encuentra contenido un material de alto valor para la comprensión y concepción de las aristas de esta cruenta guerra. A través de la comprensión de la forma como se articuló la violencia dentro de la sociedad en ese contexto de lucha armada, se comprenderá la herencia determinante e inherente de ésta y sus relaciones directas con nuestra condición actual de posguerra, una sociedad fragmentada donde la pobreza, la violencia y por fin el escaso desarrollo humano son una constante que esta lejos de cambiar. Entonces El trueno en la ciudad es una muestra de la participación de la literatura como actor clave para la recopilación y estudio de los acontecimientos que forman nuestra historia, a través de sus capítulos se pretenderá dar forma, y se limitará, a determinar el papel que ha jugado la violencia en la construcción de nuestra sociedad, y sin perder de vista el contexto en el que se desenvuelve, descubrir el escenario que propicia un estado de violencia a favor de la dominación y el establecimiento del terror. La concepción de la realidad aún esta por comprenderse bajo estos términos, la condición social establecida sobre bases violentas, girando en el sentido indicado por una constante fuerza centrífuga, en dinámica perversa y formulada desde poderes instrumentalizados.
Todos los sucesos contenidos en El trueno en la ciudad corresponden a hechos de guerra, acciones insurgentes y militares, tácticas de guerra sucia, secuestros, torturas y asesinatos, por lo tanto es indispensable reconocer en sus letras la dimensión y forma de la violencia como una realidad social en su contexto histórico, comprender el papel que ha jugado la violencia sistemática como uno de los mecanismos en la construcción y continuidad de la historia social actual, que de alguna manera va más allá de una situación social desafortunada, temporal y fortuita. Se distingue como uno de los hilos con que se teje la historia, un hilo fabricado de la necesidad de la imposición de un orden, que va cambiando a través del tiempo, por los aparatos sin rostro de dominación política, económica e ideológica.
La narrativa en El trueno en la ciudad adquiere un tono sobrio y objetivo cuando aborda los sucesos, la descripción documental de éstos cuentan las acciones violentas en un contexto de guerra desde la perspectiva crítica guerrillera, en donde la violencia se percibe como la necesidad natural como respuesta al entorno, y es importante destacar que en esa maraña el cuestionamiento a la violencia no adquiere ningún matiz relevante. En la actualidad la violencia no es del todo diferente, los factores que la promueven siguen siendo los mismos, sin embargo el contexto sí lo es, esfuerzos por establecer procesos democráticos han dado paso a medios de expresión abiertos, a demandas civiles, a análisis críticos sociales y, a propuestas y oposiciones pacíficas, sin embargo la violencia persiste en su forma más cruda, pero ahora sin ninguna justificación ideológica definida, y se problematiza severamente cuando ahora parece ser parte de la “cultura” de nuestra sociedad, por esta razón la violencia debe seguirse examinando como un mecanismo de dominación tal y como sucedió en la pasada guerra.
Será de utilidad revisar algunos pasajes narrados en este libro donde se ve plasmada la violencia que inunda su historia, desde el primer capítulo se evidencia la forma contenida en la sociedad de aquella época “La ciudad se transformó en un complejo mosaico de ámbitos urbanos mucho más favorables para la actividad clandestina y para el despliegue de tácticas irregulares de lucha. Las zonas populosas fueron escenarios frecuentes de la guerra de guerrillas urbana de los años 60” (p.3), con esto se abre paso a un punto crucial de la historia en nuestro presente, la forma de ejercer violencia se hizo ciencia y se tecnificó, el abuso dominante y opresivo de poder de aquellos quienes deseaban preservar su hegemonía dejaron una escuela de violencia, las estelas dejadas por esta guerra se fecundan en todo el país en estos días, y ahora en la distancia los mecanismo parecen ser del mismo tipo, aunque con diferentes intereses, antes una preservación del poder político y oligárquico, ahora una voracidad por el poder económico.
Además de representar el contexto violento El trueno en la ciudad aborda los diferentes matices de esa estructura violenta, aún hoy muy similar el modo de operarla “Desde vehículos en marcha, la guerrilla ametralló la instalación y arrojó al interior dos granadas de mano. La guerra de guerrillas se había instalado en la tensa ciudad de aquellos días. Parejas de gendarmes, en sus recorridos habituales, recibían de pronto disparos de escopeta que los fulminan en el acto, luego de lo cual sus atacantes les arrancaban el arma de las manos.” (p.12), el interés aquí es que este tipo de acciones producidas durante un período de guerra es el reflejo hoy de la maduración de una sociedad violenta, que continúa en el centro de la esfera social, y aunque ya no es una justificación natural dentro de su contexto, lamentablemente estas noticias no causan ningún efecto retractante, a pesar que grupos y movimientos continúan buscando los medios para reducirla, inevitablemente se ha vuelto parte de la cotidianidad y la insensibilidad del interés individual, parece estar tan cerca de los cimientos de la sociedad que ya es una característica de nuestros pueblos.
Las cenizas que dejó esta historia aún laten en la sociedad, las heridas permanecen con el afán de cicatrizar, y todo continúa girando en torno a la violencia ejercida y permitida por los poderes con el fin de preservar el status quo. La violencia es una mala semilla que crece y produce sus frutos, así como sucedió en esta guerra continúa ocurriendo con diferentes tonos “La guerra de guerrillas ardió a partir de entonces en Chimaltenango. El ejército enemigo ocupó la región, iniciando las masacres” (p17) y realmente ¿qué diferencia estas acciones a las que actualmente se viven en nuestras sociedades Latinoamericanas? ¿Qué coyuntura hay en esa percepción de la violencia como un medio de grupos poderosos para alcanzar sus fines particulares?, la violencia se concibe diferente según el contexto al cual se encuentra sujeta, es evidente que durante la guerra la violencia es casi imprescindible como un medio de control y defensa, pero después de la guerra la violencia sigue vigente, y cobra nuevas formas que salen de control de los mismos grupos de poder que la incentivaron, la negligencia, la incapacidad y la falta de voluntad de estos grupos para controlarla permiten un estallido social sin precedentes, la respuesta a esta ineptitud esta lejos de sobrepasar la capacidad de quienes tienen en sus manos los recursos, todo apunta a ser un factor coadyuvante para mantener el control de la sociedad desde una posición pasiva e imperceptible.
En ocasiones se percibe a la violencia como un fin, sin embargo las consecuencias de la violencia no cambian según su contexto, continuará siendo el medio por excelencia para someter la voluntad y coaccionar cualquier acción en contra del régimen, ya sea por iniciativa planificada o por omisión, es de principal interés mantener a la población doblegada, preocupada y distraída en su seguridad. Cualquier forma que amenace contra las necesidades primarias de una sociedad, limitarán a ésta a interesarse por un genuino desarrollo común.
La violencia tarde o temprano causará siempre una reacción opuesta, la dominación violenta crea un círculo vicioso, y sus tentáculos cubren en tiempo y espacio a la sociedad, y desde cualquier perspectiva adopta las mismas dimensiones, así comprendemos la dinámica de la violencia que siempre encontrará su justificación, algunas veces una contra-reacción natural como sucede del mismo modo en período de guerra “Como respuesta a una masacre del ejército en Chimaltenango, decidimos atacar con lanzacohetes los autobuses en que se transportaban los cadetes de la Escuela Politécnica” (p17).
Como reacción ante la violencia, también deberá comprenderse la función del libro y otros documentos y expresiones artísticas, como denuncia, y esto es común tanto en el período de guerra como en período de paz[2], ha sido y será esta manifestación una de las formas de resistencia y reinvidicación “El gobierno de Laugerud se cerró con la matanza de ciento treinta campesinos kekchíes, un pequeño pueblo a la orillas del río Polochic, en Alta Verapaz” (p38). La muerte es la culminación de la violencia, denunciarla será una de las válvulas catárticas y de mayor orden en la comprensión de la resistencia y secuelas de la violencia, como se mencionó anteriormente El trueno en la ciudad pretende por su autor ser un homenaje a esas muertes, creando de esa manera continuidad de la memoria, mantener conciencia de la realidad a través de la denuncia “Los asesinatos políticos llegaron a hacerse cotidianos. Dirigentes sindicales, lideres estudiantiles, políticos de la oposición democrática, catedráticos universitarios y simples ciudadanos caían día a día en atentados brutales e inconcebibles” (p39).
La violencia adopta entonces una forma compleja y particular, es gaseosa, penetra en los poros y adquiere la forma del ser, anidará en él, que, consciente e inconscientemente la manifestará en toda dimensión posible, como medio de defensa ante la presión acumulanda.
Por otro lado y contradictoriamente la violencia, como medio de dominación, se legitima desde la misma resistencia, ya que inmediatamente define en la oposición la posibilidad de liberación, se acentúan posturas y discursos en contra de ella, lo que provoca su necesidad como argumento para recurrir a ella misma, en el período de guerra es común esta posición “... que estaban dispuestos a luchar todos los días de la vida y hasta la última gota de su sangre, para tomar el poder y construir en Guatemala una sociedad nueva, una sociedad donde los indios, los ladinos y todos los trabajadores tengan el mismo derecho a participar en la producción y en los beneficios de la riqueza social y de la cultura espiritual” (p.55), entonces el individuo que percibe su condición marginada se manifiesta en contra y es orillado al mismo mecanismo de defensa, la violencia, no encuentra otra salida más que jugar el juego, e incluso llevarlo hasta la máxima convicción “Si persiste en su negativa, la alternativa es la asfixia en la capucha, el tormento, la muerte, manteniendo íntegra, allá en el fondo, la convicción que lo llevó a entregar la vida a la más grande de las causas” (p.81), final y paradójicamente en un contexto de guerra revolucionaria afrontar a la violencia produce una recompensa para el idealista, produce héroes, por esto la violencia enraizada permite incluso encontrar un sentido a la vida “Era la decisión, meditada y profunda, de quitarnos la vida antes que caer en manos del enemigo... La transformación revolucionaria del mundo es un hecho colectivo y no ha de detenerse por la caída de cualquiera de nosotros... Era una forma de lograr que la vida irrumpiera en la muerte, porque la lucha de clases en el fondo, está llena de amor, por parte de quienes combatimos en le bando de los explotados” (p110).
De este modo, al señalar algunas citas de El trueno en la ciudad se pretende hacer una relación entre las características productivas de la violencia, una correspondencia por demás compleja y determinante de causa y efecto en la construcción social, conceptualizar su perspectiva desde un escenario de guerra y extrapolarlo a la sociedad actual será la parte medular, ya que si se limita a recrear el entorno descrito en estos pasajes, en donde (en este sentido) solamente se encuentra violencia, habrá de contar con un método de estudio analítico para determinar esa vinculación. Actualmente para “dimensionarla” y comprenderla se ha propuesto su economía, se traduce a números económicos y saldos, con el riesgo de modificar la subjetividad de la violencia al positivilizarla y por lo tanto excluyéndola de la propia formación de nuestra realidad, se le accede desde afuera de la concepción social trazándola inalcanzable y por último inexplicable.
La literatura de la violencia pretende por un lado dejar evidencia de los hechos y por otro la necesidad de sus autores en su trascendencia en la conciencia y memoria social, por esta razón el valor que se puede extraer de sus libros es ilimitado, sin embargo en el presente interés se ha delimitado y concluido que la consecuencia de la violencia es la continuidad de una misma realidad de guerra, un absurdo necesario para comprender el constructo social, un anhelo de la violencia como un eslabón prolongado de la historia que pierde su valor diseminado en la cotidianidad.
Por último, con todo esto no se pretende obviar las transformaciones históricas y avances en el plano democrático y participativo de los pueblos, tampoco reducir todas sus aristas a una simple generalidad, es más bien el reconocimiento de una plataforma común donde la violencia es parte de ella, que ha perdurado y definido el rumbo de nuestra historia.

Humberto ChacónNoviewmbre 2008


[1] Payeras, Mario. El trueno en la ciudad. Ed. Del Pensativo. Guatemala, tercera edición, 2006.
[2] El período de paz inició en Guatemala en 1996 con la firma de la paz, un acuerdo entre el gobierno y los representantes de la guerrilla, sin embargo y a pesar que no existe conflicto armado otra variante de guerra social  ha surgido desde entonces, una guerra del caos y el terror, donde no hay grupos declarados.

LA ANGUSTIA EN RAYUELA  DE JULIO CORTAZAR[1]

El personaje central en Rayuela, Horacio Oliveira, representa la extenuante búsqueda y el conflicto del hombre por el sentido racional de la vida, a través de sus diálogos y relaciones con el resto de personajes desata vastas perspectivas de la explicación de la realidad, desde una posición crítica y angustiosa, cuestionamientos existenciales serán el denominador común a lo largo de la novela. Por ejemplo, al inicio cuando se encuentra en una de tantas situaciones cotidianas con la Maga, se presentan los primeros cuestionamientos de lo que será su debate con esa herencia occidental de corte lógico, que no lo abandonarán en ningún momento “¿Porqué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones de orden y de desorden, de libertad…” (137). Este punto es importante en la medida que se comprenda que en este momento la novela adquirirá un nivel ontológico, que descubre la problemática de la utilización del lenguaje como medio de explicación fenomenológica, como fundamento de comprensión y racionalización de la realidad.
Un planteamiento pendular caracteriza a toda la novela, un desplazamiento constante de la concepción cartesiana hacia otra posición contingente, e inevitablemente desde la indagación del lenguaje como medio de conocimiento hasta el lenguaje como fin propiamente, que en última instancia revelan una condición ambigua del ser frente a su realidad “El péndulo cumple su vaivén instantáneo y otra vez me inserto en las categorías tranquilizadoras: muñequitos insignificantes, novela trascendente, muerte heroica. Los pongo en fila, de menor a mayor: muñequito, novela heroísmo. Pienso en las jerarquías de valores tan bien exploradas por Ortega, por Scheler: lo estético, lo ético, lo religioso.  Los religioso, lo estético, lo ético. Lo ético, lo religioso, lo estético. El muñequito, la novela. La muerte, el muñequito. La lengua de la Maga me hace cosquillas. Rocamadour, la ética el muñequito, la Maga. La-lengua, la cosquilla, la ética.” (138)
Durante este proceso Oliveira se coloca recurrentemente en la duda, enraíza su condición existencial, asume su realidad como algo que debe ser explicado bajo un orden comprensible por la razón, y una de tantas posibles respuestas lo termina aproximando a una solución de corte nihilista “No puede ser que esto exista, que realmente estemos aquí, que yo sea alguien que se llama Horacio. Ese fantasma ahí, esa voz de una negra muerta hace veinte años en un accidente de auto: eslabones en una cadena inexistente, cómo nos sostenemos aquí, cómo podemos estar reunidos esta noche si no es por un mero juego de ilusiones, de reglas aceptadas y consentidas, de pura baraja en las manos de un tallador inconcebible…” (179).
La interpretación del uso lenguaje es un factor clave para abordar la novela en este sentido existencial, su función mediadora como búsqueda de la comprensión; sin embargo, y por fin, este recurso imposibilita la tarea del hombre, la limita a una perspectiva estrecha, y su doble condición cura y enferma, como acceso parcial y temporal al conocimiento “La violación del hombre por la palabra, la soberbia venganza del verbo contra su padre, llenaban de amarga desconfianza toda meditación de Oliveira, forzado a valerse del propio enemigo para abrirse paso hasta un punto en que quizá pudiera licenciarlo y seguir -¿cómo y con qué medios, en qué noche blanca o en qué tenebroso día?- hasta una reconciliación total consigo mismo y con la realidad que habitaba.” (216)
Ante sus cuestionamientos, Oliveira (se) plantea salidas alternativas de esta prisión epistemológica, y el absurdo como una de ellas “En el fondo podríamos ser como en la superficie, pensó Oliveira, pero habría que vivir de otra manera. ¿Y qué quiere decir vivir de otra manera? Quizá vivir absurdamente para acabar con el absurdo, tirarse en sí mismo con una tal violencia que el salto acabara en los brazos de otro.” (239), reconociendo que la oposición a la razón está dada por las circunstancias más que por una lógica infalible, paradójicamente el absurdo cae en el juego lógico como explicación.
Oliveira por tanto se tortura con la incomprensión como angustia existencial, el modo de ser inaccesible propio y de los otros, aunque siempre con la esperanza de poder explicarse el devenir “Horacio hablaba de un nuevo orden, de la posibilidad de encontrar otra vida. Siempre se refería a la muerte cuando hablaba de la vida, era fatal y nos reíamos mucho” (285).
El fracaso de Oliveira lo conduce por momentos a otro tipo de reflexiones, más allá del lenguaje, la imposibilidad de accesar por la propia y limitada condición del Ser, cuyos medios insuficientes de comprensión le prohíben acercarse tan siquiera a alguna conjetura de la realidad “Apenas te metes un poco en serio en sus textos empezás a sentir lo de siempre, la inexplicables tentación de suicidio de la inteligencia por vía de la inteligencia misma. El alacrán clavándose el aguijón… Toda tentativa de explicarlo fracasa por una razón que cualquiera comprende, y es que para definir y entender habría que esta fuera de lo definido y lo entendible.” (308)
Por fin, Oliveira representa al hombre moderno, quien cuestiona, desde su perspectiva occidental, su condición frente a su mundo, y esa búsqueda fallida de una solución a su enigmática, lo lanza al absurdo como único recurso para explicar la realidad, ya no como fenómeno, sino como evasión al proceso hermenéutico para comprender “el estar-ahí”: “Escuchá, Horacio: negar esta realidad no tiene sentido. Esta aquí, la estamos compartiendo. La noche transcurre para los dos, afuera esta lloviendo para los dos. Qué se yo lo que es la noche, el tiempo y la lluvia, pero están ahí y fuera de mí, son cosas que me pasan, no hay nada que hacerle. Pero claro, dijo Oliveira. Nadie lo niega, che. Lo que no entendemos es por qué eso tiene que suceder así, por qué nosotros estamos aquí y afuera está lloviendo. Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento.” (312)


Humberto Chacón
Abril 2009


[1] Cortazar, Julio. Rayuela. Ediciones Cátedra. Madrid, 2007.

LA RUPTURA DE LA LINEALIDAD DEL TIEMPO EN LOS PASOS PERDIDOS  DE ALEJO CARPENTIER


“Aquí puede ignorarse el año en que se vive, y mienten quienes dicen
que el hombre no puede escapar a su época”

Un santuario del tiempo, un espacio que custodia las raíces del hombre, un museo que encapsula el inimaginable pasado para los hombres del presente, piezas que representan el recuerdo viviente de su historia, latitudes congeladas en vitrinas. Esto es el deseo y la circunstancia que lleva a el personaje anónimo -anónimo como todos los hombres de la historia- de Los Pasos Perdidos a su viaje por la selva Venezolana. Un recorrido que al fin considerará como un propio e introspectivo retorno al origen, el llamado esencial de la naturaleza. De esta manera inicia su búsqueda de un primitivo instrumento musical, que en realidad será el encuentro con el origen de la música, y más allá con el nacimiento de la palabra y la consciencia de ser histórico “Trato de mantenerme fuera de esto, de guardar distancia. Y, sin embargo, no puedo sustraerme a la horrenda fascinación que esta ceremonia ejerce sobre mí…. Ante la terquedad de la Muerte, que se niega a soltar su presa, la Palabra, de pronto, se ablanda y se descorazona. En boca del Hechicero, del órfico embalsamador, estertora y cae, convulsivamente, el Treno –pues esto y no otra cosa es un treno-, dejándome deslumbrado por la revelación que acaba de asistir al Nacimiento de la Música” (188). Aquí el tiempo pasado se ha concebido como una fracción, ya enterrada, de la linealidad del devenir histórico, sin embargo la cuestión del tiempo lineal ya es una disyuntiva para el personaje “Ante las conocidas imágenes me preguntaba si, en épocas pasadas, los hombres añorarían las épocas pasadas, como yo en esta mañana de estío, añoraba –como por haberlos conocido- ciertos momentos de vivir que el hombre había perdido para siempre” (39). Este viaje es un retorno a través del tiempo al “punto cero”, a la esencia del instante de la creación, al nacimiento del fundamento de lo que hoy es el hombre moderno.
Alejo Carpentier, con una sorprendente maestría del manejo del lenguaje, devela en todo caso esa ruptura de la linealidad del tiempo, por momentos tiempos paralelos, por momentos circulares “Estamos en el mundo del Génesis, al fin del Cuarto Día de la Creación. Si retrocediéramos un poco más, llegaríamos a donde comenzara la terrible soledad del Creador -la tristeza sideral de los tiempos sin incienso y sin alabanzas, cuando la tierra era desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo” (190), en donde la alucinada travesía del personaje por el Nuevo Mundo le devela la esencia originaria del hombre, el encuentro entre dos mundos en un mismo tiempo y en un mismo espacio “Me admiro al saber que esta ciudad de Henoch aún sin fraguas, donde acaso oficio yo de jubal, está a tres horas de vuelo de la capital, en línea recta. Es decir, que los cincuenta y ocho siglos que median entre el cuarto capítulo del Génesis y la cifra del año que transcurre para los de allá, pueden cruzarse en ciento ochenta minutos, regresándose a la época que algunos identifican con el presente –como si lo de acá no fuese también presente- por sobre ciudades que son hoy en este día, del Medioevo, de la Conquista, de la Colonia o del Romanticismo” (235-236), y así en ese mismo presente, una convergencia con el pasado, un punto de equilibrio ya perdido ya encontrado “Hacía mucho tiempo que no contemplaba el fuego” (87).  
            De este encuentro hombre-historia surge el asombro hacia lo desconocido, la expresión de lo real-maravilloso, que envuelve y pone en plena duda la cotidianidad occidental del personaje, desencaja su ser para llevarlo a la contemplación de lo simple, al asombro de esta nueva realidad, hasta hacerlo testigo de creaciones originarias, del surgimiento del reglamento social y de la objetividad de la belleza exigua, donde su incomprensión y reflexión maravillada le exigen deconstruir la herencia de su estructura positivista, ya no el tratar de comprender la naturaleza del hombre a través del razonamiento lógico, sino a través de su experiencia sensitiva de la creación del arte “No estoy aquí para pensar. No debo pensar. Ante todo sentir y ver (213)… Llego a preguntarme a veces si las formas superiores a la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.” (214).


Humberto Chacón
Marzo 2009



sábado, 25 de febrero de 2012

Flores

“y desde entonces no parece haber eco”

Sonidos de pequeñas piedras chocando contra rocas lo despertaron, tomó su recién adquirido abrigo de piel y se lo echó encima cubriéndose la espalda -el timbre de su teléfono no cesaba de sonar-. El frío y el ruido de las piedras, que provenían del nivel inferior, de una vivienda hecha de pieles y ramas, lo hicieron animarse por completo, observó hacia su exterior, aún no había aparecido plenamente el primer haz de luz, sin embargo se notaban ya dinámicos movimientos en las otras cavernas, aún había humo de agotados fuegos crepitantes, era la resaca de la época glacial. Con una mirada de intriga y un ademán torpe tuvo la intención de despertar a su compañera -con la que tantas noches había soñado- quien se cubría con su viejo abrigo de algodón sobre las sábanas color verde y café, imitadoras de la naturaleza; ella abrió bruscamente sus ojos y lo vio, le sonrió protuberante y gentilmente, acompañado de un saludo gutural.
La llamada provenía del campamento, era un aviso de carácter urgente y de suma importancia, acudió al lugar inmediatamente, lo conocía muy bien, además era un agradable lugar, una bella y fresca planicie en el valle desértico. Hacía tres meses y tres días que el desarrollo de la exploración había iniciado, al momento de llegar al lugar todos sus colegas paleontólogos y arqueólogos parecían estar muy emocionados esta vez, sus miradas reflejaban un tono victorioso, una complicidad de gloria, un fósil femenino había sido encontrado.
Neanderto fue contagiado de esa gloria, tomó su herramienta, y con leves, pero constantes y fuertes, cabeceos dirigía a su grupo, todos tenían claro que hacer, se pusieron de acuerdo para concretar la faena. Escondidos tras unas rocas, unos minutos después de iniciada la rija el enorme animal caía muerto, y todos como aves de rapiña se lanzaban tras la mejor parte. Su mayor deseo era descartar lo antes posible, que no pertenecía a cualquiera de los especimenes de género homínido ya conocidos, pensaba –espero que no sea un Ardipithecus, o un Australopithecus, o un Paranthropus, o un Homo habilis, o un Homo erectus, o un Homo sapiens sapiens-. Uno intervino directamente el cráneo y la mandíbula, determinó casi inmediatamente la capacidad craneal de 1,400 cc., otro paleontólogo acudió a la parte superior y otros a la inferior del esqueleto semicompleto, el experto en carbono opinaba “se aprecia una semejanza con los encontrados en el Sur de Africa, su estatura corresponde a unos 163 centímetros”. Estaban seguros de encontrar aún más evidencias, así que durante todo el día continuaron con la exhaustiva investigación, las excavaciones y los análisis respectivos del suelo, las coordenadas, el mapa, las fotografías en alta resolución, la comparación científica, el lenguaje llevado a sus últimas consecuencias, las conjeturas, las opiniones, las bromas y los desencantos.
Anticipada por el ocaso la noche pronunciaba su oscuridad, entonces el grupo se dipsersó y Neanderto se dirigió a su cueva, allí lo esperaba su compañera, como siempre. Neanderto entró sonriendo, llevaba una gratificante ración para dos días, aunque sabía que probablemente no se conservaría tanto tiempo, pero en realidad eso no era lo que más importaba, él y su compañera celebraron, incluso también había material para elaborar más herramientas y otros objetos ornamentales en un futuro. La noche cayó completamente, y tan iluminada por la brillante luz de la vieja luna.
Dentro del campamento de expedición los días transcurrían con muchos movimientos y una elevada emoción, por su parte Lucy se sentía cómoda, no extrañaba en lo absoluto la ciudad y sus cosas, siempre pensó que la ciudad era el germen de la desdicha, ya que trocaba la inocencia en individualismo. Una noche el paleontólogo le dijo a Lucy, “...la historia continúa hablando por sí misma, plasmada en la naturaleza con tantos recónditos secretos, algún día sabremos lo que tenemos entre nuestras manos, lo que hemos tenido desde hace ya más de 40,000 años”, quedó como absorto y después de un breve silencio profirió “¡No tenemos acceso!”, Lucy asintió resignada. Continuó el paleontólogo “Sabes que hoy fue un buen día, el tiempo nos trajo nuevos descubrimientos, encontramos junto al fósil femenino, que por cierto es una homo neandertalensis, grandes cantidades de granos de polen, de diferentes especies”. Lucy contestó apresuradamente, “...eso significa que esta mujer tuvo un ritual mortuorio”, quedó pensativa con una expresión de intriga, pero continuó “cuando comprendimos el significado de la muerte, entonces fue la eclosión de la conciencia acerca de ésta y por tanto, de la vida, desde entonces siempre buscaremos la continuidad”, y el Paleontólogo declaró “estoy tratando de imaginar como habría sido ese preciso instante”. Lucy dijo “es muy probable que no haya sido de un instante, sino de muchos instantes”, después de una pausa Lucy continuó “Bien, por otra parte a nuestra expedición no le ha ido con tanta suerte, no hemos encontrado más que utensilios y armas, huesos dispersos de muchas épocas y muchas piedras” El paleontólogo la interrumpió y musitó con voz pálida “pero mañana se unirán los grupos, ¿no?. “Así es” respondió Lucy dirigiéndose al rimero de libros, dispuesta a estudiar.    
Unos días después Lucy desmayó debido a fuerte dolor en la sien, fue víctima de una terrible enfermedad, fueron varias noches de alta fiebre y dolorosos malestares, la enfermedad era muy extraña, los síntomas no conducían a ninguna conclusión médica. A pesar de los esfuerzos del médico, inevitablemente Lucy murió, el paleontólogo empezó todas las gestiones para el traslado del cuerpo, sin embargo –obligatoriamente- Lucy fue sepultada en aquella vasta tierra, buscaron un lugar lejano ya que de otra manera interferiría con la investigación.
Después de cavar por algunas horas y colocar suavemente el cuerpo, Neanderto se reincorporó y lanzó unas flores con un sentimiento terriblemente extraño, ella estaba en ese agujero, inerte y fría como una hacha de hueso. Desconcertado completamente reconocía que su compañera ya no le sonreía, ya no le miraba fijamente, ya no le comprendía, sin embargo él insistía neciamente en despertarle, hacía grandes esfuerzos inexplicables, entre grandes y desesperados saltos se balanceaba rápidamente gritando, aún así no parecía haber eco, hubiera deseado que todo resultara tal y como lo hacía cada mañana, pero ella ya no lo miraba. Una lágrima cayó en la tierra, presentía por primera vez que algo aterrador había ocurrido, casi consciente de sus implicaciones, era algo que no podía comprender con claridad parecía ser un sueño, algo inexplicable hasta ese momento, pero en el fondo de su ser algo le insinuaba que volvería a verla nuevamente. Cada noche regresaba a la tumba, esperaba que su compañera saliera de un momento a otro, de ese oscuro e inmóvil lugar.
Giró su rostro al escuchar el sonido de pequeñas piedras chocando contra el suelo, el viento mecía su melena; fuertes cabeceos, grandes saltos, extraños ruidos y manos agitándose lo invitaban a la rutinaria faena,  Neanderto respondió ¡uhh!.


Humberto Chacón
Mayo 2006

sábado, 18 de febrero de 2012


Vicente Huidobro y su Creacionismo


Alrededor de 1918 inicia la vanguardia en Latinoamérica, como la gran ruptura del movimiento modernista, provocada por personajes influenciados directamente de los movimientos europeos de esa época. En la propuesta de la vanguardia el poeta no copia la realidad o el orden divino, sino los produce a través de un lenguaje visual, diferente, contrastante, innovador, “Las palabras sugieren, asombran, se contradicen a sí mismas, se disparan del modo más inesperado. Esta <liberación de la palabra> es la base común de muchos de los movimientos de vanguardia de los años veinte, del siglo veinte.
La estética vanguardista se caracterizó por un antirealismo, irracionalismo y afán absoluto de novedad. O de otro modo, interés en la novedad, la primicia y la creatividad.
El chileno Vicente Huidobro (1893-1948), uno de los precursores del movimiento vanguardista, incluso en Europa -realiza su primera publicación Ecos del Alma en 1911- aunque en sus inicios naturalmente tuvo influencia del modernismo, por ejemplo en Nipona, 1913, sin embargo y aunque el tema del modernismo estaba presente, abandona los metros y la disposición tradicional del verso. Principalmente hubo influencia de los temas cosmopolitas, pero este cosmopolitismo ya no emparentado con el simbolismo, como en el postmodernismo, que se caracterizó por la crítica e ironía, sino mas bien con la vanguardia francesa de Apollinaire y Reverdy, quienes fueron los “precursores” del arte modero.
En las primeras experiencias de Vicente Huidobro, hubo una conciencia general en Hispanoamérica respecto a la necesidad de un nuevo lenguaje y nuevas formas. “En general los movimientos de vanguardia empiezan con una ruptura con lo establecido y proclaman carecer de precedentes”.
Su propuesta, conocida hasta hoy como “creacionismo” no fue la negación del modernismo, sino su non-plus-ultra (nada más allá), su formulación es cronológicamente el primer movimiento de vanguardia nacido en Latinoamérica. El origen del Creacionismo se puede encontrar en el manifiesto Non Serviam (No serviré, 1914) en donde Huidobro ya había delimitado algunos aspectos fundamentales de su particular propuesta vanguardista, fundamentalmente como el artista creador y no el imitador de la Naturaleza. En 1916 surge la concepción tan famosa de este movimiento, “El poeta como pequeño Dios” en su obra El espejo de agua, el cual fue luego incorporado a su obra el Horizon Carré en 1917, publicación en la cual revela otras pautas de lo que definirá su Creacionismo, como lo demuestra la declaración “Hacer un poema, como la naturaleza hace un árbol”, donde se declara que el poeta debe inventar nuevas realidades empleando audaces procedimientos que van desde las más novedosas metáforas hasta la nueva disposición del texto en la página.
“El poema creacionista se compone de imágenes creadas, de conceptos creados; no escatima ningún elemento de la poesía tradicional, salvo que en él dichos elementos son íntegramente inventados, sin preocuparse en absoluto de la realidad ni de la veracidad anteriores al acto de realización.” 

Altazor

Catalogada como su obra más importante, Altazor (1931), un poema -libro- de siete cantos, que describe, a través de una metáfora de un viaje en paracaídas, por una parte, la crisis contemporánea del ser humano “víctima” de ella, descentrado y materializado, termina deslizándose en paracaídas hacia el abismo, la nada, la muerte. Por otra, “la caída del hombre moderno del orden al desorden, de la teología providencial al absurdo”. Así también en Altazor el poeta pierde el centro de su primitiva condición existencial, propia de la poesía clásica y moderna, para disolverse en una experiencia situada en un espacio y en tiempo diferentes, extraños, dispersos, angustiados.
En todo caso, “Altazor necesita fe y certidumbre. Pero el amor y la poesía, dos formas de liberarse, están condenados a la frustración por las limitaciones humanas...”, una búsqueda fallida. Alude a las limitaciones existenciales desde instancias sociales, literarias y políticas de la época.
“Altazor rompe con el código de la lengua a la que estábamos acostumbrados, hasta destruirlo, despedazando, asimismo, las antiguas metáforas y símbolos utilizados por la poesía. Procede un proceso de transposición metafórica llevado al extremo, a desmantelar en todas sus instancias la lengua sujeta al orden objetivo y a la razón...”
En Altazor el poder de crear nuevas significaciones contextuales es ilimitado. El título “Altazor” parece formado por una síntesis textual que reúne la raíz del sustantivo altura y el adjetivo azorado. (Azor: ave de rapiña usada antiguamente en cetrería. -cetrería: arte de criar halcones y demás aves de caza).

Sentido de Altazor

En este magnífico poema se rompen muchos esquemas del lenguaje, principalmente a través de metáforas e imágenes, se muestra la condición del poeta -del hombre-, en la cual empieza un diálogo extraño, desesperado y extremadamente angustioso consigo mismo, con su alma.
El viaje a través de la vida, metafórico a la caída violenta en paracaídas, por momentos estática también, es descrito desde muchas aristas, desde perspectivas existencialista, poética, filosófica, a través de imágenes y monólogos, con un lenguaje que no llega a ser completamente tradicional, explícito, anecdótico ni descriptivo.
Es absolutamente necesario analizar, en sentido completo y estricto, el poema Altazor, sus diversos significados contextuales emergen desde el inicio, en este caso se utilizarán fragmentos para identificar cada idea y su secuencia, desde una perspectiva análoga a la razón de la existencia humana.

Contenido de Altazor

Prefacio

Un prefacio inicia la obra, en el cual se presenta el punto de vista muy particular del poeta “nuevo”, del poeta propositivo y creador, acerca de su condición humana, acerca de la vida después de la muerte cristiana, así empieza en el verso uno
Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo. (v.1)
 Dentro de un contexto histórico, hace referencia a una guerra
Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. (v.8)
en condición de una espectador en la posguerra, que bien podría ser comparable con la teoría del caos antes de la creación, entonces obligatoriamente aparece la figura del Creador
Entonces oí hablar del Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso como un ombligo. (v.26)
que en realidad para ese momento de infortunio de la humanidad, en donde es la destrucción del hombre por el hombre, el Creador es la nada, pero y sin embargo crea el agua, la tierra, al hombre y la lengua, ésta como instrumento dentro de su eje literario, que por cierto Huidobro asegura que solamente se ha utilizado de una mera forma estética, pasando por el romanticismo y llegando al modernismo
Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola aprende a hablar... a ella, ella, la bella narradora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador. (v.39)
En este punto es posible apreciar la crítica y el desprecio al modernismo, por las anteriores técnicas y tradiciones del lenguaje a través de la poesía.
Aparece el “futuro” del hombre, el destino durante y después de esta vida, que ya es la muerte
Mi paracaídas comenzó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto. (v. 42)
En donde este futuro se alcanza a través de un viaje por la existencia, metafóricamente la caída abrupta de Altazor y su paracaídas -éste como símbolo de un instrumento- un recorrido que transcurre en un lapso de tiempo, un instante, que no es más que la vida terrenal, una vida dual, antagónica de placer y agonía, plasmada por la nueva poesía.
Durante la caída hay un instante de inmovilidad, la caída del paracaídas se detiene y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero: Los verdadero poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía. (v.49)
Este viaje es y será complicado, confuso, sin principio ni fin, un orden lógico aleatorio, y en un sentido lineal se experimentarán diferentes y repetidos planteamientos. Después de estos primeros pensamientos de Altazor, es decir, cuando al hombre se le presentan los primeros haces de conciencia, inicia una auto reflexión, principia con el lenguaje, como cualquier expresión de idioma, como un simple medio, y en fin como el único recurso creador
Se debe escribir en una lengua que no sea materna (v.53)
Pero este recurso imposibilita llegar al fin, de comprender y explicar, aquí la acusación al lenguaje. Luego continúa con el cuestionamiento del tiempo
Un poema es una cosa que será. (v.55)
en donde el futuro por definición no será, básicamente la negación de la concepción del tiempo lineal propuesto por la religión católica.
Después de esta detención y reflexiones, empieza nuevamente el movimiento del paracaídas, metafóricamente aquí empieza una vida diferente, agónica, ya que no hay respuestas a las preguntas
Tomo mi paracaídas, y desde el borde de mi estrella en marcha, me lanzo a la atmósfera del último suspiro. (v. 60)
Luego de pasar por el lenguaje, el tiempo, ahora se enfrenta a la religión, a la seducción de la religión cristiana
Encuentro a la Virgen  sentada en una rosa, y me dice: Mira mis manos: son transparentes como las bombillas eléctricas... (v.64)
Quien tampoco podrá dar respuesta a sus preguntas, entonces Altazor declara –blasfema- que con su poesía opaca a los preceptos religiosos
Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentado sobre su rosa blanda. (v.84)
Altazor, frustrado entonces, llega el momento de rebeldía, destruye todo lo creado por el Creador, e inicia la idea, muy acentuada de esa época, de orfandad en un sentido nihilista
Y heme aquí solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos. Ah, que hermoso... qué hermoso. (v.86).
Una vez negada la creación cristiana, nace el poeta Dios, el concepto vanguardista en donde el poeta reemplaza al Creador, como un profeta
Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que como alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna... De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino. Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta. (v.92)
Luego afirma abiertamente que la vida es una viaje en paracaídas, su concepción de la vida, sin destino y en todo caso casuístico
La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer (v.130)
por eso se divisa un futuro catastrófico y trágico, el hombre no va en la dirección correcta
Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre par que se envenenen los que venga mañana a respirarlo. (v.131).
Irremediable e inevitablemente el destino es la muerte
Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del zenit al nadir porque ese es tu destino, tu miserable destino. (v.134)
en dónde solamente es cuestión de esperar, el paso del tiempo implacable
Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable. (v.150)
Ya nada puede hacerse.
En este contexto el paracaídas puede interpretarse como nuestros dinámicos pensamientos, nuestros miedos, nuestros temores, o bien un simple medio. Por fin, el prefacio muestra el nacimiento de la conciencia de la existencia sin sentido, sin respuestas y la consecuente rebelión.

Canto I

En el canto I se revela la caída de Altazor y su identificación con Dios. Continuando una narrativa, Altazor entra en una etapa de debilidad de aquel sentido de superioridad mostrado en el Prefacio, el poema se torna en un diálogo en una sola vía del poeta hacia Altazor, hacia el hombre, cuestiona su debilidad (el poeta se reprocha a sí mismo), ha perdido su condición de Dios
Altazor ¿porqué perdiste tu primera serenidad? (v.1)
el saberse destinado a no vivir completamente, a morir “viviendo”, aunque sea éste su deseo
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir (v.7)
Por otra parte, el sufrimiento que causa esta incertidumbre
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor? (v.8),
Debido a eso Altazor morirá
Altazor morirás, Se secará tu vos y serás invisible. La tierra seguriá girando sobre su órbita precisa (v.23)
Sin embargo, aquí empieza un pensamiento pendular, por momentos en condición de simple mortal, por otros en su condición de Dios.
Nuevamente nace el sentido de superioridad, el poeta incita a Altazor a qué se percate de su caída, de su fin, pero en esta etapa de crisis, a pesar de su renovada “condición de Creador”, muestra su debilidad humana dándole -dándose- “esperanza”
¿No ves que vas cayendo ya? (v.31)
lo reta a vivir según sus preceptos, y si ni no es así, entonces todo pierde su sentido 
Limpia tu cabeza de prejuicio y moral Y si queriendo alzarte nada has alcanzado Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra (v.32)
le hace una reflexión consoladora, que deje el miedo aún sabiendo su destino e incitándolo a quietarse la venda de los ojos
Cae al fondo de ti mismo Cae lo más bajo que se pueda caer Cae sin vértigo  A través de todos los espacios y todas las edades A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios Cae y quema al pasar los astros y los mares Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan Quema el viento con tu voz (v.43)
Aquí prácticamente termina el diálogo, su conflicto dual. Altazor obsesionadamente menciona su falta de libertad para elegir su destino
Soy yo Altazor Altazor Encerrado en la jaula de su destino En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible Una flor cierra el camino (v.90)
entonces reprocha y acusa al cristianismo, profesando su caída. Otra vez la búsqueda de respuestas en dónde no las encuentra, y aquí una de las características elementales de la vanguardia.
En que moría el cristianismo Retorcido en su cruz agonizante Ya va a dar el último suspiro ¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío? Pondremos un alba o un crepúsculo ¿Y hay que poner algo acaso? La corona de espinas Chorreando sus últimas estrellas se marchita Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema (v.100)
La guerra y sus consecuencias también es un absurdo, no es una respuesta
Corona de piedad sobre la estupidez humana Soy yo que estoy hablando en este año de 1919 Es el invierno y Europa enterró a todos sus muertos (v.120)
denotando nuevamente el sentir de la post guerra.
Altazor sin respuestas, se sabe solo, un humano sin humanidad
Solo Solo Solo  Estoy parado solo en la punta del año que agoniza (v.146)
Viene inmediata la negación del devenir de su “realidad”, de su suerte, incita al cambio de esa realidad, de ese estado actual, de ese destino.
No puede ser Cambiemos nuestra suerte Quememos nuestra carne en los ojos del alba (v.173)
El poeta reta a Altazor (el poeta nuevamente se habla a sí mismo) a “vivir”, ya que no hay vida después de la muerte, ya que no hay vida en esta existencia
Consumamos el placer Agotemos la vida en la vida Muera la muerte infiltrada de rapsodias langurosas (v.195)
Otra vez insiste en la presencia de la religión
Entre cadenas de anhelos tiránicos collares de gemidos Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo (208).
Cuestiona el instinto de reproducción
En nombre de una idiota ley proclamadora De la conservación de las especies Inmunda ley Villana ley arraigada a los sexos ingenuos Por esa ley primera trampa de la inconsciencia El hombre se desgarra (v.217)
El ciclo se repite, luego de tales cuestionamientos viene entonces, como es natural, la reflexión del ser, del que se pregunta
Justicia ¿qué as hecho de mí Vicente Huidobro? (v.239)
Aquí, desde la perspectiva del poeta, un diálogo con Vicente Huidobro.
El ser implica el dolor rector y limitado a la realidad
La conciencia es amargura La inteligencia es decepción Sólo en las afueras de la vida se puede plantar una pequeña ilusión (v.269)
Por eso se encuentra muerto en este paso por la vida
Este largo entierro que atraviesa todos los días mi memoria Seguir No Que se rompa el andamio de los huesos Que se derrumben las vigas del cerebro (v.280)
Y muerto eternamente, sin fin
La caída eterna sobre la muerte la caída sin fin de muerte en muerte (v.291)
Confronta a la muerte
Desafiaré el vacío Sacudiré la nada con blasfemias y gritos (v. 329)
En estos últimos planteamientos se aprecian, como es natural, las variaciones abruptas del comportamiento humano, de negación, de furia, de aceptación, e inicia el ciclo nuevamente.
Altazor se pregunta -maldice- esa capacidad razonamiento –de conciencia-
¿Porqué soy prisionero de esta trágica busca? ¿Qué es lo que me llama y se esconde Me sigue me grita por mi nombre Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos Me echa encima una tiniebla tenaz como la noche de los astros ya muertos? (v.333)
Soy la voz del hombre que resuena en los cielos Que reniega y maldice Y pide cuentas de porqué y para qué (v.375)
Ni la música, el arte o la ciencia colaboran para encontrar la respuesta
Soy una orquesta trágica... Arquitectura fúnebre Matemática fatal sin esperanza alguna (v.356)
No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas Soy el ángel salvaje que cayó una mañana En vuestras plantaciones de preceptos (v.387)
Todas las respuestas son vanas, no hay otra que no sea la muerte, conceptualizada desde los diferentes <<yoes>>
Y voy andando a caballo en mi muerte Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo (v.405)
y otra vez la obstinada y sangrante angustia existencialista
Sólo quiero saber porqué Porqué Porqué (v.421)
La búsqueda de respuestas no tiene un fin, esa es la maldición, Altazor busca donde ya lo ha hecho y no ha encontrado, las respuestas de Dios son vanas
Que Dios sea Dios O Satán sea Dios O ambos sean miedo nocturna ignorancia Los mismo da (v.436)
Cada negación de algo es su confirmación, “La negación de la religión: pasión por la religión”
Crítica a la guerra,
Cuando el fusil desconsolado del humano refugio Descuelga los pájaros del cielos Mírate allí animal fraterno desnudo de nombre Junto al abrevadero de tus límites propios (v.467)
a la producción y el progreso,
En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y sufre y baila (v.494)
al capitalismo
Y las máquinas mataron el último animal Árboles frutales en todos los caminos Lo aprovechable sólo lo aprovechable Ah la hermosa vida que preparan las fábricas (v.503)
Obviamente la angustia es el factor común en todos los estados en esta caída, en este viaje
Angustia angustia de lo absoluto y de la perfección Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas (v.508)
La lucha dual, entre cuerpo y alma, el no sentir o saberlo, “todo”. Aquí la negación de Dios, que lo confirma, ante la debilidad de Altazor, del que en ocasiones se ha visto en condición de creador
Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad debida y no otorgada Nostalgia de ser barro y piedra o Dios (v.515)
Se presenta una etapa de aceptación, hay una autocrítica pero ya no desde la condición de Dios-Poeta.
Delincuente de tu alma El hombre de mañana ser burlará de ti Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas ¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar? (v.525)
Y resignación de asumir la existencia reducida
Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular De la mentira abjecta de todo cuanto edifican los hombres Los pedestales de aire de sus leyes e ideales (v.550)
Que lleva al hombre “vacío”
Al que lleva un féretro en el cerebro (v.567)
Nuevamente la crítica al ritual cristiano
Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida La hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe de dónde (v.590)
 y por ello Altazor dejará su Herencia, ahora retorna a su condición de creador
Yo poblaré para mil años los sueños de los hombres Y os daré un poema lleno de corazón (v.598)
y justifica su pensamiento
Mas no temas de mí que mi lenguaje es otros No trato de hacer feliz ni desgraciado a nadie (v.626)
El significado de paracaídas es justificación, la razón y la muleta del camino hacia o desde la muerte, la palabra.
Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios (v.700)
Este primer canto, denso de ideas y condiciones, anticipa un nacimiento
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol (v.661)
La tierra acaba de alumbrar un árbol (v.710)

Canto II

El tono de este canto difiere al encontrado en el Canto I, en este caso es una oda a la mujer, su exaltación. El Verso 5 del Prefacio y Verso 734 tienen una entrañable relación.
Mi padre era ciego y sus manos era más admirables que la noche (v.5)
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos? (v.734)
Encuentra una respuesta aceptable a esa terrible angustia que lo ha devorado
Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad (v.759)
Mujer que calma el espíritu “Altazoriano”
Lejos de ti todo es mortal (v.757)
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido? (v.802)
sin embargo, retoma por momentos su condición de profeta, al final ella esta imposibilitada de cambiar el destino
Sin embargo te advierto que estamos cosidos A la misma estrella (v.765)
Algo que no es realidad, en un sentido surrealista
Sueño en un sueño sumergida La cabellera que se ata hace el día La cabellera al desatarse hace la noche (v.811)
La Mujer mitiga la visión angustiosa de la existencia
Detrás de ti la vida siente miedo Porque eres la profundidad de toda cosa (v.820)
y aparece la declaración desde la perspectiva del “yo poeta”
La amargura de ser vivo Se hace liviano el orbe en las espaldas... (Reconozco ese ruido desde lejos) (v.826)
Altazor muestra alegría por primera vez
Mi alegría es mirarte cuando escuchas (v.840)
Sin la mujer
¿Qué sería del universo? (v.881)

Canto III

Este canto anuncia una especie de fin apocalíptico, en el sentido filosófico, por otra parte también la muerte de la poesía tradicional y su lenguaje, a través de la desarticulación del lenguaje.
En este canto aparece  métrica en rima
Romper las ligaduras de las venas Los lazos de la respiración y las cadenas De los ojos senderos de horizontes Flor proyectada en cielos uniformes (v.882)
El significado de una imagen surrealista, la cruz cristiana
Y el avión trae un lenguaje diferente (v.892)
La certeza que el mañana será distinto y contrario
Mañana el campo Seguirá los galopes del caballo La flor se comerá a la abeja... (v.906)
En contra del poeta modernista, como poeta creador y pensador
Manicura de la lengua es el poeta (v.925)
Matemos al poeta que nos tiene saturados (v.931)
En este canto inician versos “encadenados” a través del juego del significado de sustantivos, una innovación en la estructura, que se verá nuevamente en el canto V.
Plantar miradas de árboles Enjaular árboles como pájaros Regar pájaros como heliotropos Tocar un heliotropo como una música Vaciar una música como un saco Degollar un saco como un pingüino... Etc. etc. etc.. (v.950)
Acerca del lenguaje, como una concepción
El entierro de la poesía Todas las lenguas están muertas Muertas en manos del vecino trágico Hay que resucitar las lenguas Con sonoras risas.... (v.1001)

Canto IV

Este canto ya denota cierta “incoherencia”, y es acerca de la vida y de la muerte. A lo largo del canto se aprecia una sintaxis y ruptura con la significación del cambio de palabras.
Un lemotive, se repite una y otra vez a lo largo del primer contenido del canto
No hay tiempo que perder (v.1042)
La significación de los sustantivos se mezcla para resultar en cambios de palabras, nuevas palabras
Al horitaña de la montazontes la violondrina y el goloncelo (v.1216)-(v.1293)
y un juego de palabra que incluyen las notas musicales
Pero el cielo prefiere el rodoñol Su niño querido el rorreñol Su flor de alegría el romiñol Su piel de lágrima el rofañol Su garganta nocturna el rosolñol El rolañol El rosiñol (v.1246)
Reaparece un poeta vidente, que resulta ser un autorretrato en Vicente Huidobro
Aquí yace Vicente antipoeta y mago (v.1335)
donde hay un clara distinción entre la criatura (Altazor) y el creador (Vicente), el poeta verdadero, el creador de Altazor.
Inicia una característica en el arreglo de los versos, espacios entre las palabras

       La muerte ciega

                          Y su esplendor

Y el sonido y el sonido

Espacio la lumbrera

                 A estribor

                      Adormecido (v.1375)
se pone de manifiesto una característica de la desarticulación del lenguaje sin significado, esto se aprecia intensamente en el último canto
Tralalí tralalá
Aia ai ai aaia i i (v.1390)

Canto V

Este canto revela el más allá de la vida, es decir, más allá de la muerte. Tal como en el canto anterior, existe un mensaje repetitivo: “Se abre la tumba”
Aquí se encuentra un lenguaje ya plenamente en “juego”, en el lenguaje dentro de la poesía. Nuevamente se presentan encadenamientos de significado
La herida de la luna de la pobre loca La pobre loca de la luna herida Tenía luz en la celeste boca Boca celeste que la luz tenía...(v.1622)
Se aprecia una fuerte relación con el objeto o más bien con la palabra, similar a las letanías bíblicas. El objeto y relación principal es la palabra “Molino”, un molino dinámico. A inicios de siglos las teorías físicas revelaban la intrínseca relación entre las dimensiones espacio y movimiento, en donde el movimiento se desenvuelve en un Espacio,  el cual implica un Tiempo, y por fin el Tiempo es la Vida
Molino de viento Molino de aliento Molino de cuento Molino de intento Molino de aumento Molino de ungüento Molino de sustento Molino de tormento Molino de salvamento... (v.1632)
y en este caso seguramente también la Muerte. Se presenta también, claramente una identificación y fusión con la naturaleza
Y ahora soy mar Pero guardo algo de mis modos de volcán De mis modos de árbol de mis modos de luciérnaga D mis modos de pájaro de hombre y de rosal Y hablo como mar... (v.1932)
En un concepto más profundo, y con significado, la crítica a la resurrección cristiana
El mar se abrirá para dejar para dejar salir los primeros náufragos Que cumplieron su castigo Después de tantos siglos y más siglos Andarán por la tierra con miradas de vidrio... (v.1960)
y aparece un nuevo Dios, ya no el poeta, ya no Altazor, ya no Vicente Huidobro
Entonces aparecerá un volcán en medio de las olas Y dirá yo soy el rey Traedme el harmonio de las nebulosas (V.1966)
una nueva forma. Persiste
            Yo soy el rey (v.2003)
Blasfema
            Un extremo se apoya en mi pie y el otro en la llaga de Cristo (v.2015)
            El cielo está esperando un aeroplano (v.2030)
La crítica al concepto de la resurrección, la cual no llegará
            Y yo oigo la risa de los muertos debajo de la tierra (v.2031)

Canto VI

En este canto se presenta la ausencia de significación. Existe una aniquilación de la continuidad del pensamiento, del lenguaje, de la poesía. La posición de las palabras en una estructura “incompleta”, de ingravidez y de aislamiento.

            Con que temblando de angustia
Normal tedio
                                                            Sería pasión
                                                            Muerte el violoncelo
Un bujía el ojo
                                                                        Otro otra

Cristal si cristal era

Cristaleza
Magnetismo
                                                            Sabéis la seda
Viento flor
                                    Lento nube lento

Canto VII

En este canto se expone una invención del lenguaje abstracto, incluso absurdo. Un lenguaje inventado en una desconocida estructura, palabras que se descomponen en fonemas. Un nuevo lenguaje que puede ser cualquier sonido de la naturaleza, es muy abstracto para comprenderlo. Podría ser el fracaso del lenguaje como poema, donde ya no es posible transmitir las ideas más profundas, entonces el fin –o el principio- del lenguaje.

            Lunatando
Sensorida e infimento
Ululayo ululamento
Plegasuena
Cantasorio ululaciente
                                    ivarisa tarirá
Campanudio lalalí
                                                Auriciento auronida
Lalalí
            Io ia
(i i i o)
Ai ai ai a i i i i o ia

Altazor es un magnífico poema creado dentro del movimiento literario de la vanguardia latinoamericana, es un movimiento de ruptura, básicamente de los preceptos del modernismo y todo lo que esto implica. Contiene propuestas de lenguaje y de la existencia del ser, novedosas, propositivas, nihilistas, abruptas, absurdas, efímeras, divergentes y convergentes.
Altazor, el poema, muestra todas esas características vanguardistas, es la declaración de la vertiente del movimiento conocido como creacionismo –inicio de la vanguardia-, un poema que plasma desde una particular perspectiva, los pensamientos de angustia y antagónicos del hombre que se pregunta, que se cuestiona acerca de la razón de la existencia, y en donde, condenado no encuentra respuestas, las busca en el lenguaje, en la condición histórica social de la época, en la religión, en la mujer, en la poesía, en la naturaleza, pero no encuentra respuesta satisfactoria, la existencia por lo tanto esta a la deriva y pierde sentido, su presente caótico y su futuro incierto y catastrófico. El fin de la existencia llega cuando el lenguaje, imposibilitado de expresar y responder a tales cuestionamientos, es absurdo.
En el poema Altazor los recursos literarios abundan, otras importantes características son la crítica adversa al lenguaje, al poeta modernista, a la religión, a la condición del ser, logrado a través de metáforas e ironías existencialistas y surrealistas. Es un poema de muchas aristas y amplitudes, aborda diversidad de temas incluyentes, dentro de la propuesta del creacionismo, la deconstrucción del lenguaje, la rebeldía ante la religión, la negación del acceso a la felicidad, el sufrimiento del ser, la nada.

Humberto Chacón
Mayo 2006

Paz, Octavio. Los Hijos del Limo. Seix Barral.
Franco, Jean. Historia de la Literatura Hispanoamericana. Ariel.