Siempre pensando en poder respirar, luego de tanto tiempo me sigo preguntando, constantemente, veo hacia el pasado y parece que no es, veo hacia el porvenir y parece que todo, acaso pueda ser igual.
Entonces me veo parado en quien sabe donde, un presente diminuto cargando un pasado demasiado largo y empujando un futuro que no es. En fin, ese largo tiempo pasado, ese que no es otra cosa que yo frente al espejo, ha sido desaparecido.
Borrar la memoria, borrar la existencia ¡que terrible!, sin memoria y sin identidad, y el futuro será de la forma que me lo implanta esta disnea, un trozo de barro convertido en una masa amorfa.
Es un animal gigante, también sin forma, mimético, perfectamente estructurado por dentro, perfectamente establecido para borrar la memoria, para engullir todo lo que no este dentro de su forma, un estrujado abrazo de la lenta muerte, o acaso, ¿una permanencia voluntaria al suicidio?.
Es que tiene su forma de engañar, la cálida rutina limitante, complaciente, que enajena.
Pero eso no importa, lo importante esta en la idea de sobrevivir en ese sistema, que también mata el amor.
Junio 2017
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